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1917 es el año de la fundación de la Cooperativa
de El Masroig, una de las más importantes del Priorat, que
hoy reúne a las dos cooperativas que durante una veintena
de años desarrollaron en el pueblo actividades paralelas
e independientes. En el edificio de una de estas cooperativas aún
se pueden ver los restos de una antigua torre de destilación
en la que se aprovechaban los subproductos de la fermentación
del vino, básicamente el orujo, para producir alcohol. Esta
era una manera de extraer aun mayor provecho de las posibilidades
de explotación del producto más emblemático
de unas tierras ásperas: el vino.
En la larga trayectoria de actividad de la Cooperativa, se pueden
establecer diferentes épocas en relación con las elaboraciones
que se producían. Durante los primeros años, la actividad
se centraba en la elaboración de vinos de graduación
alcohólica muy elevada y de gran intensidad de color, que
tenían como destino los mercados interno y externo y que
muchas veces se utilizaban para redondear otros vinos. Más
adelante, adquirió protagonismo la elaboración de
mistelas tintas que la conocida casa Violets exportaba a Francia.
Durante los últimos años, los trabajos cooperativos
se centraron en la elaboración de vino para grandes empresas
del Penedés. Es así que, a lo largo de ocho décadas,
la producción local se estuvo comercializando a granel, teniendo
como destino el mercado exterior o las empresas nacionales.
Hoy
en día, la Cooperativa de El Masroig cuenta con casi 500
ha de viñas, propiedad de sus socios. Desde el punto de vista
administrativo, se encuentra dentro de la comarca del Priorat. Desde
el punto de vista vinícola, tanto la bodega como las viñas
están amparadas por la denominación
de Origen Montsant.
Con la experiencia de su larga trayectoria, teniendo presente la
herencia y el bagaje de más de 80 años de actividad,
la Cooperativa de El Masroig se encuentra en un momento excelente.
Un estadio especialmente dinámico dentro de un proceso de
transformación en el que, más que nunca, mira hacia
el futuro con la voluntad de continuar el camino de la mejora y
la transformación que explica y fundamenta su pasado. Convirtiendo
la calidad en un sello distintivo de sus vinos y haciendo de la
tradición una expresión de identidad, la Cooperativa
del siglo XXI trabaja para afirmar día a día la confianza
de sus clientes.
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